En un juicio abreviado, Ana María Gramajo fue condenada a cuatro años de prisión efectiva, en modalidad domiciliaria, por la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y por la falsificación de recetas médicas.
Gramajo reconoció el hecho ante el juez Guillermo Taylor, que terminó rubricando el acuerdo que le presentaban la auxiliar fiscal de Narcomenudeo, Brenda Deroy, y el defensor Alejandro Flores, pero luego de pedirles que aclararan en la presentación escrita algunos términos que podían llegar a entenderse como contradictorios. Tras subsanar los puntos que había advertido el magistrado, autorizó el convenio.
Según expuso Deroy, el pasado 25 de abril la Policía allanó la casa de Gramajo en calle Ricardo Rojas al 100. Allí secuestraron, por un lado, una balanza de precisiones, $ 53.700, seis gramos de marihuana, 29 gramos de pasta base y varios elementos con restos de cocaína: una licuadora, un rallador y un colador. Por otro lado, en otra habitación incautaron un bolso que contenía tres sellos aclaratorios a nombre de diferentes médicos y 15 recetas médicas que prescribían Alprazolam (droga con efecto psicoactivo) y diagnósticos sellados con los cuños hallados en el bolso.
El Colegio Médico confirmó que dos de los sellos eran apócrifos, la Policía constató que el tercero correspondía a un médico que se radicó en Israel hace 20 años.
Luego de evaluar las pruebas, el juez Taylor accedió a validar el convenio por el cual Gramajo fue condenado a la pena mínima. Las partes tuvieron en cuenta la vulnerabilidad de la víctima, que tiene cuatro hijos a cargo y tiene como único ingreso la asignación universal por hijo. También coincidió con que debería cumplir la pena de forma domiciliaria para que pueda criar a los niños, pero con controles de la Dinayf y de una pulsera electrónica.